Judaísmo

BHN”V
T'u Be Av: Una danza de felicidad
La luna llena del mes de Av, nos trae algo más que la plenitud selenita en la inmensa y conmovedora esfera celeste de nuestro cielo. Nos habla de un ciclo de renovación que lenta y progresivamente se acerca a su mayor luminosidad, para sorprendernos y echar una mirada hacia arriba y disfrutar de ese regalo que el Todopoderoso ha creado. La naturaleza y sus expresiones maravillosas a cada hora, a cada día …
Cuando miré por la ventana el comienzo del anochecer, esa imagen me cautivó el pasado domingo. La tenía tan cerca que me animaba a acariciarla. Ilusión que nos permite a los humanos sentir, que más allá de ser parte de este mundo increíblemente bello, continuamos siendo un minúsculo punto en medio del universo.
Quince de Av. Promedia el mes y este día es un día singular. “T’ú beAv” en el calendario hebreo. Sigla que denota el número del día, pero algo más. “Lo haiú iamim tovím ke T’u beAv u-ke-Iom ha-Kipurím…” aseveraba Raban Gamliel en la Mishná. ‘No hubo días más felices y festivos como el 15 de Av y como Iom haKipurím’. Y aunque le parezca exagerado querido lector, la realidad de esos días parece asegurarle la razón al sabio judío.
El día 15 de Av –así como a la finalización del día más sagrado del calendario, Iom Kipur-, un evento marcaba la felicidad. Una danza. Y sus protagonistas. Y un lugar.
“Jag Mejol ha-Keramím”: la fiesta de la danza de los viñedos. Allí en medio de las plantaciones que inspiran el orden, y traen el aroma del trabajo paciente y seguro; allí, en medio de arracimados frutos y surcos recorridos y poblados de cientos de hileras que esperan por madurar y dar su mejor vino, allí la cita de esas noches.
Jóvenes doncellas acudía prestas al encuentro. Y por entre una suave melodía que exhalaban sus almas plenas de esperanza y de sueños, acompañaban sus rítmicos movimientos con palabras de vida. Allí, todas ellas vestían el mismo vestido blanco y prestado, para no avergonzar a quien no lo tenía…
Hasta la misma hija del rey tomaba prestado su ropaje y se entremezclaba por entre las emociones de amigas y desconocidas. Esa noche la danza invitaba a ser observadas. A ser admiradas. A ser elegidas…
Por entre los racimos de uvas, los ojos sorprendidos de muchachos que asistían a una demostración de coraje, de fe, de valentía… ¡Poder danzar, poder tejer una ilusión, poder apostar a la continuidad y a la vida, a tan sólo una semana del día más aciago –de aquel 9 de Av- que sabía de dolor y de agonías!!
Una vez más, las mujeres de Israel mostraban el camino. En esa noche, cuando la luna alcanzaba su mayor redondez y esplendor, ellas salían…Era tiempo de volver a construir la Casa. La Casa judía…
Las más bellas entre ellas decían: ¡Mira la belleza y disfruta de los días junto a la que amas! Y las menos agraciadas, también se defendían. ¡Pon tus ojos en la familia! ¡Falsa es la gracia y vana la belleza! Un intercambio maravilloso de sentidos y pareceres con idéntico objetivo: formar una pareja, edificar un hogar, recrear la familia.
‘No hubo días más felices que estos’…decía el sabio. ¡Cuánta razón tenía! Porque después del ocaso parece sobrevenir la oscuridad y el olvido…Pero no. Ahí estaba la luna, testigo mil veces de ese pueblo que la mira, le bendice, la santifica…Que cuenta sus meses y sus días por su recorrido celestial. Cada mes, de cada año. Luna y vida…
Y es entonces, querido lector, como en esta semana, revivimos el pasado, y lo ponemos delante para esperar el mañana, el futuro, la expectativa de vida. En el mismo mes donde parecía anunciar el fin, allí, la Casa vuelve a diseñarse. Por entre las miradas de los jóvenes que aguardaban ese día. Que asomaban a los viñedos en flor, para sentir cómo sus ilusiones florecían. Y allí, entre danzas y melodías, una suave música invadía los corazones de los continuadores: música de familia, notas de hogar, pentagramas de fantasías, que invitaban a cada cual, a hacer del mes de Av, el principio de sus vidas. Como su nombre: Av y principio conjugan la identidad de los tiempos en el seno de la experiencia judía.
Una fecha significativa para nosotros. Para el pueblo de Israel todo. Un día de los enamorados. De los enamorados del futuro. De los enamorados de la supervivencia. Enamorados de la vida…
¡¡Shabat Shalom uMeboraj!!
Rab Mordejai Maarabi