El primer problema de Israel no son los palestinos ni Irán. Es la socioeconomía, estúpido!

Israel enfrenta problemas socioeconómicos existenciales que hacen peligrar la capacidad del país para defenderse, según un informe de la política del Instituto Shoresh.
"Una crisis sacudida por la nación - emanada de la seguridad económica - podría desencadenar un proceso del cual no habrá vuelta atrás", según el informe.
El escrito, escrito por el Profesor Dan Ben-David del Instituto Shoresh, y el Vicepresidente Prof. Ayal Kimhi, a petición del Consejo Económico Nacional del Primer Ministro, tiene como objetivo analizar los principales retos socioeconómicos del país en los próximos años - y pinta un cuadro sombrío.
La baja productividad y las altas tasas de desigualdad y pobreza son los principales desafíos socioeconómicos a los que se enfrenta Israel.
Además, en el informe se enumeran varias esferas como la educación, la formación de adultos, la infraestructura de transporte, la vivienda, la asistencia sanitaria y la transparencia presupuestaria, como ámbitos políticos que requieren un "tratamiento básico".
Israel ha caído detrás de las principales economías del mundo, escriben los investigadores.
Al considerar la productividad total de los factores, considerada el principal motor subyacente al crecimiento económico de las naciones, Israel ha experimentado desde los setenta una desaceleración del crecimiento, según el informe.
Además, en términos de productividad del trabajo, o PBI por hora de trabajo, Israel está también rezagado y retrasa la mayoría de los países de la OCDE. Esto significa que hay una brecha cada vez mayor entre lo que una persona empleada que vive en Israel puede alcanzar y lo que esa persona podría alcanzar en otros países desarrollados.
"Es difícil ver cómo estas trayectorias [la de Israel frente a otras naciones desarrolladas] pueden seguir separándose unas de otras durante varias décadas más sin que el éxodo de personas educadas y capacitadas de Israel llegue a una magnitud que pueda irreversible", señala el informe.
En lo que se refiere a las tasas de desigualdad y pobreza, aquí también Israel está en la parte inferior de los países de la OCDE.
Según los autores, reducir las tasas de desigualdad y pobreza requiere centrarse en los problemas fundamentales del país: educación inadecuada y infraestructura de capital físico, como el transporte.
El escrito dice que un "aumento sustancial de los pagos de bienestar" proporcionaría una solución temporal, pero una solución más viable y duradera sería proporcionar a más ciudadanos "mejores herramientas y condiciones" para mejorar sus ingresos y posición.
La calidad de la educación en Israel es baja, lo que a su vez conduce a menores salarios personales y crecimiento económico, escriben los investigadores.
"La calidad de un año de escolarización en Israel es inferior a la calidad de un año de escolaridad en casi todos los países desarrollados", dice el informe, citando las bajas prestaciones de los estudiantes israelíes en los temas básicos de los exámenes internacionales.
El informe concluye que el sistema educativo necesita una "reforma estructural importante" y que "teniendo en cuenta las consecuencias a largo plazo no se puede exagerar la importancia de tal reforma".
Según las conclusiones, el problema en las aulas superpobladas o la falta de profesores, sino más bien con lo que se está enseñando y la calidad de los profesores. Como tal, los autores recomiendan cambiar la forma en que los maestros son entrenados, compensados ​​y empleados, así como desarrollar un currículo básico uniforme y de mayor calidad para todos los flujos educativos de Israel.

Como resultado directo de una educación deficiente, según el informe, muchos adultos no reciben las habilidades adecuadas para entrar en el mercado de trabajo, lo que resulta en un fenómeno de "trabajadores pobres". Los adultos deben tener oportunidades de mejorar sus niveles de educación y habilidad.
En cuanto al transporte, el informe considera que es necesario "mejorar" considerablemente la infraestructura.
"Las carreteras congestionadas de Israel reducen la productividad, aumentan la desigualdad y aumentan las tasas de pobreza del país", dice el informe.
Si bien la importancia de mejorar la infraestructura de transporte ha sido entendida y abordada en los últimos años, Israel todavía no está desarrollándose lo suficientemente rápido en esta área y las brechas con los países desarrollados continúan creciendo, continúa el informe.
También menciona el creciente costo de la vivienda y recomienda transformar las periferias actuales en futuros suburbios como una posible solución.
El informe también muestra un cuadro negativo en lo que respecta a la asistencia sanitaria, lo que demuestra que Israel está en la parte inferior de la OCDE en términos de camas de hospital y enfermeras por persona y de la tasa de mortalidad por enfermedades infecciosas y parasitarias.
El principal problema con el sistema de salud no es la cantidad de dinero asignado, sino más bien la forma en que se administra y utiliza, el informe afirma. A pesar de la sombría perspectiva y los principales retos, "Israel aún no ha pasado el punto de no retorno", escriben los investigadores. "Israel ha llegado a una coyuntura crítica. Las decisiones que toma hoy determinarán literalmente la existencia del país en unas pocas décadas", señala el informe. "A la luz del rápido ritmo de los cambios demográficos actuales, sólo queda una pequeña oportunidad para tomar decisiones que ya son muy difíciles de alcanzar hoy en día."